eldiario.es. La historia de los movimientos migratorios hacia Europa es la historia de puertas abiertas, entornadas y cerradas, de efectos empuje que esconden guerras, pobreza, aspiraciones. Y en esa evolución, cada pico pronunciado de llegadas irregulares tiene detrás un momento, una explicación.
Cada variación destacada de las rutas suele estar relacionada con una decisión política: un acuerdo con Turquía, el endurecimiento de los requisitos de determinado visado, aumento de redadas en el país de tránsito… A veces parece que una política logró su objetivo, que los migrantes dejaron de emplear determinado trayecto, que ya no están. Pero la historia de las migraciones lo dice: si un camino se cierra, otro se abrirá.
Aunque con un menor volumen de llegadas, ha vuelto a visibilizarse esta tendencia en la frontera sur de España -ruta Mediterráneo Occidental-. A la aparente caída de las entradas a través de las las vallas de Ceuta y Melilla ha seguido un repunte de las llegadas por las costas españolas. (SEGUIR LEYENDO EN FUENTE ORIGINAL)
